Hoy, a la una de la tarde, la Reserva Federal de Estados Unidos anuncia si sube las tasas de interés. Y media hora después su presidente sale a dar una rueda de prensa. Si usted lleva poco en esto, quédese: se lo voy a contar desde el principio, sin saltarme nada, porque hay gente que lleva años operando y todavía no sabe bien qué es la Fed ni por qué el mundo entero se detiene a mirarla.
Empecemos por donde usted ya sabe mirar
Abra ForexFactory. La misma página que vimos en el Giro 5, la del calendario económico.
Busque el día de hoy. Va a ver una línea marcada en rojo a la 1:00 de la tarde, hora de Colombia, que dice Federal Funds Rate. Y debajo, otra a la 1:30, que dice FOMC Press Conference.
En la columna del pronóstico va a decir 4,00 %. En la columna de lo anterior, 3,75 %. Eso significa que el mercado espera que hoy suban la tasa un cuarto de punto.
Lo rojo, en esa página, quiere decir «esto mueve precios». Y no hay nada más rojo en todo el calendario del mes que lo de hoy.
Ahora sí, desde el principio.
¿Qué es la Fed?
La Reserva Federal es el banco central de Estados Unidos. En Colombia tenemos el nuestro: el Banco de la República. Cada país tiene uno.
Un banco central no le presta a usted ni a mí. Le presta a los bancos. Es el banco de los bancos. Y tiene un trabajo que ningún otro banco tiene: decidir cuánto cuesta el dinero en ese país.
El presidente de la Fed se llama Kevin Warsh. Llegó al cargo en mayo de este año, o sea que lleva cuatro meses. Guárdese el nombre y el dato de los cuatro meses, porque más adelante son la mitad de la historia.
¿Y qué es una tasa de interés?
Es el precio de alquilar dinero.
Cuando usted va al banco a pedir un crédito, el banco le presta y usted le devuelve un poco más. Ese «poco más» es la tasa de interés. Es el arriendo del dinero prestado.
La Fed decide el arriendo base de todo Estados Unidos. Hoy está entre 3,50 % y 3,75 %. Si hoy la suben, queda entre 3,75 % y 4,00 %.
Ese cuarto de punto, dicho en el idioma del gremio, son 25 puntos básicos. Un punto básico es la centésima parte de un uno por ciento. Cien puntos básicos son un uno por ciento. Ya con eso entiende la mitad de lo que van a decir hoy los noticieros.
¿Y a mí en qué me afecta eso, si yo vivo en Villavicencio?
Buena pregunta. Le respondo con la cadena completa, paso por paso.
La regla gruesa, para que no se le olvide: cuando la Fed sube tasas, el dólar tiende a fortalecerse. Cuando las baja, el dólar tiende a debilitarse.
Ojo con el «tiende». No es una ley: es una tendencia. Pasa la mayoría de las veces, no todas. Hay días en que la Fed sube y el dólar cae, y no es que el mercado esté loco: es que ya se lo esperaba y estaba mirando otra cosa. Más adelante le explico por qué.
Hasta aquí, esto pasa ocho veces al año
La Fed se reúne ocho veces al año, más o menos cada seis semanas. Nada de esto es raro. Suben, bajan o dejan igual, y la vida sigue.
Pero de esas ocho reuniones, solo cuatro traen algo adicional: marzo, junio, septiembre y diciembre. En esas cuatro, además de decir qué hacen hoy, publican un cuadro donde cada uno de sus dieciocho funcionarios pone un punto en el nivel donde cree que va a estar la tasa dentro de uno, dos y tres años.
Le dicen el «dot plot», el gráfico de puntos. Es lo más cerca que uno va a estar de oír a un banco central pensando en voz alta.
Hoy es una de esas cuatro. Por eso pesa el doble.
Y ahora sí: por qué esta vez no es una reunión cualquiera
Si esto fuera un año normal, yo le diría: suben un cuarto de punto, el dólar se acomoda, y el jueves ya nadie se acuerda.
Este no es un año normal, y le voy a explicar por qué con tres cosas que están pasando al mismo tiempo.
Uno. El presidente de Estados Unidos quiere que bajen las tasas, y lo dice en público
El 7 de septiembre, Donald Trump publicó que bajaran las tasas de interés y le pidió a la junta de la Fed que fuera «inteligente».
Y hay un detalle: el presidente de la Fed, Kevin Warsh, fue nombrado por él. Hace cuatro meses.
Entonces hoy, a la una de la tarde, el hombre que Trump puso en el cargo va a hacer exactamente lo contrario de lo que Trump pidió en público.
Dos. La Fed es independiente, y eso no es un detalle jurídico
La Fed no recibe órdenes del presidente. Fue diseñada así a propósito, y vale la pena entender por qué, porque es de las cosas más útiles que va a aprender este año.
A un presidente le conviene que las tasas estén bajas. Tasas bajas significan crédito barato, gente comprando, empresas contratando, y una economía que se ve bien justo cuando hay elecciones. El costo de eso llega después: inflación. Y llega cuando él ya no está.
Por eso los países le entregaron esa decisión a una entidad que no se elige por votos. Alguien que pueda decir «no» aunque quedarse callado sea más cómodo.
El mandato de la Fed, en dos renglones
Por ley, la Reserva Federal tiene dos obligaciones, y solo dos: precios estables y máximo empleo. «Precios estables» hoy significa una inflación del 2 % al año.
No está en su mandato que la bolsa suba. No está que el presidente quede contento. No está que haya elecciones el año entrante. Dos cosas, y ya.
Tres. La credibilidad es el único activo que tiene un banco central
Aquí está el corazón de todo, y se lo voy a explicar con el tendero de la esquina.
Don Jorge fía. Usted llega sin dinero, se lleva la leche y el pan, y él anota en el cuaderno. ¿Por qué lo hace? No porque tenga una garantía. Lo hace porque le cree a usted. Y el día que no le crea, no hay abogado que arregle eso: no le fía más y ya.
Un banco central es igual, pero al revés y en grande. Su herramienta no es el dinero que tiene: es que el mundo le crea.
Cuando la Fed dice «la inflación va a volver al 2 %», y el mundo le cree, entonces las empresas firman contratos como si la inflación fuera a ser del 2 %, los sindicatos piden aumentos como si fuera del 2 %, y los arriendos se ajustan como si fuera del 2 %. Y por creerlo, se cumple.
Pero si el mundo deja de creerle, pasa lo contrario: todos suben precios por si acaso, todos piden más aumento por si acaso, y la inflación se vuelve real solo porque nadie confía. En ese momento la Fed pierde su única herramienta, y recuperarla cuesta años y recesión.
Por eso hoy hay tanta expectativa. No por el cuarto de punto. Porque un presidente de la Fed de cuatro meses, nombrado por el presidente que le está pidiendo lo contrario, tiene que demostrar hoy que la Fed sigue siendo la Fed.
Y lo peor: todo lo demás está pasando al tiempo
Si solo fuera el pulso con Trump, ya sería bastante. Pero hay más cosas encima, y le pongo números de referencia para que vea el tamaño de cada una.
La inflación está en 3,7 % y el objetivo es 2 %
Casi el doble. Y el propio Warsh dijo en agosto una frase durísima sobre su propia casa: «La responsabilidad por 65 meses de inflación elevada y sostenida recae directamente sobre el banco central.» Sesenta y cinco meses son más de cinco años.
La guerra con Irán tiene el petróleo en 105 dólares
Y este es el dato de referencia que le va a dar la dimensión:
| Precio del petróleo WTI | Dólares por barril |
|---|---|
| Promedio anual de los últimos once años (2015–2025) | 62,27 |
| El peor año de ese periodo (2022, guerra de Ucrania) | 94,33 |
| Hoy | 104,96 |
El petróleo está 69 % por encima del promedio de la última década, y un 11 % por encima del peor año completo de ese periodo. El diésel en Estados Unidos pasó de seis dólares el galón por primera vez en la historia.
¿Por qué? Porque hay tres puertas cerradas al tiempo: el Estrecho de Ormuz —por donde pasaba una quinta parte del petróleo del mundo— bloqueado desde febrero; el Estrecho de Bab el-Mandeb, tomado la semana pasada; y el oleoducto con el que Arabia Saudita esquivaba Ormuz, atacado el viernes.
Y eso se le mete a usted por la bomba de gasolina: la gasolina sola explicó más de un tercio del último dato de inflación de Estados Unidos.
Hay una guerra de aranceles encima
Un arancel es un impuesto a lo que entra al país. El 8 de septiembre Canadá respondió con aranceles sobre veinte mil millones de dólares en productos estadounidenses, con tarifas del 15, el 25 y el 50 por ciento.
Todo impuesto a lo que entra termina en lo mismo: precios más altos adentro. Más inflación.
Los bonos están subiendo, y eso hay que explicarlo bien
Un bono del Tesoro es un préstamo que usted le hace al gobierno de Estados Unidos. Se lo presta hoy y él le devuelve en dos, diez o treinta años, pagándole un interés.
Cuando alguien dice «los bonos están subiendo», casi siempre se refiere a lo que pagan, no a lo que cuestan. Y esas dos cosas se mueven al revés, como un balancín:
Si el precio del bono baja, lo que paga sube. Si el precio sube, lo que paga baja.
¿Por qué? El bono paga una cantidad fija. Si usted compró uno que paga cien dólares al año y le costó mil, le está rentando 10 %. Si después salen bonos que pagan más, nadie le compra el suyo a mil: para venderlo tiene que bajarlo a novecientos. Y esos mismos cien dólares, sobre novecientos, ya son 11 %. Precio abajo, renta arriba.
| Bono del Tesoro | Paga hoy | Qué significa |
|---|---|---|
| A 2 años | 4,659 % | Lo que el mercado cree que hará la Fed pronto |
| A 10 años | 4,996 % | La referencia del crédito de medio mundo |
| A 30 años | 5,363 % | Lo que se cree de la inflación y la deuda mucho más adelante |
¿Y qué le hace a la economía que los bonos paguen más? Los encarece todo. La hipoteca en Estados Unidos se calcula sobre el bono a treinta años; el crédito de las empresas, sobre el de diez. Cuando esos números suben, el mundo entero se endeuda más caro, incluidos los países que emiten deuda en dólares. Colombia entre ellos.
Y las bolsas, que es donde más confusión hay
Las bolsas vienen arriba en el año: el S&P 500 gana 10,3 % en 2026. Pero vienen cediendo en el último mes: 2,8 % abajo. Las dos cosas son ciertas al tiempo, y el que solo mire una de las dos va a leer mal el día de hoy.
Una costumbre que le va a servir toda la vida
Cada vez que alguien le diga «la bolsa está subiendo» o «el oro está en máximos», pregunte: ¿en qué plazo? En el día, en el mes, en el año. Casi todas las discusiones de mercado son dos personas mirando plazos distintos y creyendo que se están contradiciendo.
Entonces, ¿qué puede interpretar el mercado hoy?
Con todo eso encima, la reacción no depende solo de si suben. Depende de cómo lean la razón por la que subieron. Le dejo las cuatro salidas posibles:
Por qué a veces pasa la noticia y el precio no se mueve
Esto es de lo más importante que le puedo enseñar hoy, y casi nadie se lo cuenta.
En la plaza, cuando ya se sabe que la cosecha viene mala, el bulto está caro antes de que llegue el primer camión. El día que el camión llega, no pasa nada: todo el mundo estaba contando con eso. El precio solo se mueve si el camión viene más vacío de lo que se hablaba. O menos.
El mercado es igual. No reacciona al hecho: reacciona a la diferencia entre el hecho y lo que ya se esperaba.
Y hoy la subida está esperada por el 93 % del mercado. Ya está en los precios. Por eso puede pasar que suban las tasas y el dólar no se mueva, o hasta que baje. Y no sería que el mercado se equivocó: sería que esa noticia ya se había pagado hace semanas.
Lo que mueve el precio hoy no va a ser el número. Va a ser el cuadro de puntos y el tono de la rueda de prensa de la 1:30.
Y por eso el tono de Kevin Warsh es la mitad del evento
Aquí hay algo que casi nadie va a contar hoy, y decide buena parte de lo que pase después de la 1:30.
Warsh llegó al cargo con una idea poco común: no anunciar decisiones futuras. En su discurso de agosto lo dijo así: compartir de más las deliberaciones y comprometerse de más con decisiones futuras «puede llevar a los mercados por mal camino».
¿Y por qué piensa eso? Por dos razones que vale la pena entender:
Y no lo dijo nada más: lo hizo. En la reunión de junio borró del comunicado toda mención al futuro —lo dejó en 132 palabras— y se negó a poner su propio punto en el gráfico, algo que ningún presidente de la Fed había hecho en catorce años.
De ahí salen las tres preguntas que hoy valen más que la decisión:
| La pregunta | Cómo se lee |
|---|---|
| ¿Cuántos de los dieciocho proyectan más subidas? | En junio eran nueve. Si hoy son quince, el cuadro es más duro que el titular |
| ¿Vuelve a negarse a poner su punto? | Un presidente que no se retrata dice algo sobre cuánto piensa comprometerse |
| ¿El comunicado vuelve a ser cortísimo? | Entre más corto, menos amarrado quiere quedar |
¿Y a nuestras operaciones cómo nos toca?
Vamos a lo nuestro, que es lo que a usted le está corriendo en la cuenta.
Ahora mismo tenemos posiciones de venta abiertas en el dólar australiano contra el dólar neozelandés. El par está por encima de donde entramos, así que el flotante va en contra y son posiciones todavía por cerrar. Se lo digo así de claro porque en esta casa el tablero se muestra como está.
La buena noticia: ese par probablemente no se mueva mucho con lo de hoy. Y hay una razón, no es un consuelo.
Ese par no tiene dólar americano por ningún lado. Tiene dólar australiano de un lado y neozelandés del otro. Lo que lo mueve es la distancia entre otros dos bancos centrales:
| Banco central | Tasa |
|---|---|
| Australia · RBA | 4,35 % |
| Nueva Zelanda · RBNZ | 2,75 % |
| Distancia a favor de Australia | 160 puntos básicos |
Y no lo decimos de oídas. Revisamos diez años de gráficos semanales de los cuatro cruces del australiano —contra el americano, el canadiense, la libra y el neozelandés— y medimos veinticuatro correcciones con la misma regla para todas. El resultado:
| Cruce | Gira la misma semana que el resto |
|---|---|
| Australiano / americano | 61 % |
| Australiano / canadiense | 59 % |
| Australiano / libra | 52 % |
| Australiano / neozelandés | 21 % |
En cinco de esos veinticuatro episodios, el australiano se cayó en todos lados y este par ni se enteró. Va por su cuenta, y eso hoy nos conviene.
Donde sí hay que estar pendiente es en los pares que tienen dólar. El euro contra el dólar, el australiano contra el dólar, la libra contra el dólar. Ahí es donde se va a sentir lo de hoy, y ahí aplica la regla gruesa del principio: si suben tasas, el dólar tiende a fortalecerse, y esos pares tienden a caer. Tiende. No siempre.
Y el dato que de verdad pesa sobre nuestras posiciones no es el de hoy:
El banco central de Australia se reúne el 29 de septiembre. El de Nueva Zelanda, el 28 de octubre. Durante un mes entero, un solo lado del par tiene noticia y el otro no tiene ninguna. Eso no es opinión: es el calendario. La reunión que nos va a mover es la del 29, no la de hoy.
Lo único que le pido hoy
Si usted no tiene experiencia, no opere media hora antes ni media hora después de la una de la tarde.
Y no se lo digo por prudencia de profesor. Se lo digo por cómo funciona el mercado en esos minutos:
Haga esto en cambio: abra su cuenta demo, ponga en pantalla el euro-dólar, el australiano-dólar, el oro y el índice del dólar, y escriba en una hoja qué hizo cada uno en los primeros quince minutos después de la una.
Esa hoja usted la relee dentro de un año y todavía le enseña. Una operación metida entre la una y la una y media, no.
El resumen, por si se le olvida todo lo demás
Hoy, pasadas las dos de la tarde, va a aparecer mucha gente explicando con una seguridad preciosa por qué pasó exactamente lo que pasó. Casi ninguno lo había dicho a las doce y media. Y no están mintiendo: es que la cabeza humana arma la explicación después y le pone fecha de antes. Uno hace lo mismo con su propia cuenta cuando revisa una operación que salió mal y encuentra, con una claridad que no tuvo el lunes, todas las señales que estaban ahí. Por eso vale tanto anotar hoy lo que usted espera, antes de que ocurra, y leerlo el viernes. Ese papelito es lo único que no lo deja engañarse. Y el que aprende a no engañarse en algo tan chiquito como una tarde de mercado, ya empezó a ser otra clase de persona en todo lo demás.
← Análisis semanal: el dólar subió con los datos en contra · Qué es el algoritmo 6-17 · Ver todos los artículos
— Equipo 6-17